sábado, 12 de abril de 2014

Otra oportunidad

Hoy le toca el turno a mi silla de la compu. Hace unos años teníamos una que se rompió en los apoyabrazos. Traté de arreglarla, por un tiempo funcionó pero no hubo forma de seguir con ella. Cuando vi una oferta en el súper compré otra, con distinto sistema de apoyabrazos.
La verdad que fue fiel por dos o tres años, pero cuando no resistió más a mi esposo con su metro 90 y 110 kilos, nos dejó sin apoyo para la espalda.
Con mi espíritu ecologista no pude tirarla y remplazarla por otra y después de que se me ocurrió cómo, la arreglé. Jugando con mi mediana la volvimos a romper y otra vez a arreglarla, esta vez más profundamente, con más trabajo de mi parte y ya que estaba le hice cambio de look.
Acá les dejo el proceso:

sillon escritorio
    arreglo sillon escritorio

arreglo sillon escritorio
arreglo sillon escritorio
arreglo sillon escritorio


Otra mirada

Pensando en esta silla y en las personas me di cuenta que la traté mejor que a muchos (bah, que algunos solamente). Pensé en las amistades, pensé en las veces que cambié o di de baja a alguna persona por una falla. No las aguanté tanto tiempo como a la silla. No las miré bien para poder entender cómo ayudarlas. No hice nada para que se vieran más bonitas.
Por otro lado pensé en unas pocas amistades que me dejaron a mí en el camino, que no supieron decirme mis fallas ni darme una oportunidad de verme mejor.
Qué exigentes que somos, no? A un mueble, que no tiene vida, sentimientos, nada, le damos oportunidades, invertimos en ellos tiempo y esfuerzo y a otra persona que sí tiene todo eso muchas veces no le damos nada. Emitimos juicio y opinión. Nos sentimos defraudados y heridos.
Lo que me surge ahora es pensar en esos poquitos que dejé fuera de mi vida por errores que cometieron, incluso daños que hicieron y pensar como les invierto, cómo hago o qué hago para darles una nueva oportunidad. También me surge arrepentimiento y tristeza por aquellos que dejé sin apoyo y no me justifico, pero tal vez se me tiraron muy fuerte encima. Tal vez si me hubiesen mirado y dicho mis fallas la silla podía volver a cumplir su función.
Qué tontos que somos por no hablar! Acumulamos sentimientos, interpretamos situaciones, suponemos pero no somos tan rápidos para reparar y dar otras oportunidades. Ojalá Dios me de un corazón rápido para invertir en las personas y humilde también para ver que hay fallas pero que se pueden arreglar si otro me ayuda a verlas. Ojalá Dios me de una corazón más parecido al de su Hijo (Jesús) que invierte en las personas sin importar quienes son ni qué hicieron.

2 comentarios:

  1. Qué hermosa reflexión, tan a tono con este Domingo de Ramos, Ana. Tu otra mirada es exactamente el pedido que nos hace Jesús desde la cruz cuando dice: "Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen".
    Tus palabras son conmovedoras, están llenas de espíritu y caridad. Qué Dios los bendiga con una feliz Semana Santa.

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    1. Muchas gracias, Silvia. Te mando un abrazote y feliz Semana Santa para vos y los tuyos también =).

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